El Gobierno quiere imitar al autoritario Orbán y castigar lo que, según ellos, sean fake news

La crisis del coronavirus está sacando lo mejor de mucha gente y lo peor del Gobierno español. El último ministro en sumarse a la fiesta ha sido el Ministro de Justicia que en un acto de enaltecimiento nacional ha insinuado la posibilidad de tomar medidas contra las fake news.

Casualmente, hace pocos días el Presidente Orbán, en Hungría, aprobó una ley contra las fake news que castiga hasta a 5 años de prisión a quien las divulgue. Parece que la deriva totalitaria de Orbán es el camino que el Gobierno español (dice ser de izquierdas no lo olvidemos) quiere seguir.

El problema que tiene castigar las fake news es quién determina qué noticias son fake y qué no. Si lo decide el Gobierno de turno se convertirá seguro en una caza de brujas contra las críticas o, incluso, contra las verdades incómodas. El primer paso para acabar con la libertad de expresión.

Recientemente hemos escrito sobre las fake news publicadas en medios como El Periódico, La Vanguardia o Crónica Global entre otros. Pero todas a favor del Gobierno y en contra de la Generalitat y de su President, Quim Torra.

¿Se atreverá el Gobierno a tomar medidas contra los medios que se inventan noticias para defender su nefasta gestión de la crisis? Hace pocos días el mismo gobierno regaló 15 millones de euros a dos televisiones privadas que son una máquina de mentir, como vimos en el caso de los CDR. Y aún así han recibido un cuantioso premio, o recompensa.

Las fake news son un problema. Pero el control de todos los medios por parte del poder es el fin de la democracia. ¿Es ahí donde nos quiere llevar el Gobierno de Pedro Sánchez?

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