Es indispensable desarticular a las BRIMO de los Mossos para mantener la paz social en Catalunya

Se vuelven a vivir días intensos en Catalunya, principalmente en Barcelona. Miles de jóvenes han salido a las calles esta semana para protestar por la detención de Pablo Hasél, en una nueva muestra de autoritarismo del Estado español, más decidido que nunca en convertirse en una dictadura en el corazón de la UE.

En las manifestaciones se han juntado anarquistas, independentistas, movimientos de izquierda, inmigrantes y jóvenes con ideología varias. Una amalgama difícil de definir, pero que sin duda representa a una juventud cada vez con menos oportunidades y con menos que perder ante un Estado cada vez más totalitario y desigual. Como en todas las manifestaciones con grupos tan distintos se han producido actos de vandalismo, actos de protección ante la violencia policial, robos y saqueos. Los detenidos serán puestos ante un juez para que dirima sus responsabilidades.

Pero sin duda lo más preocupante es la violencia desatada por parte de los antidisturbios de los Mossos, las llamadas Brimo y Arro. Estos dos grupos hace tiempo que están siendo señalados por la sociedad catalana por tener una agenda propia y por estar llenos de españolistas procedentes de cuerpos policiales españoles. Los Mossos, o los cuerpos de cualquier Estado, no se pueden permitir ni una sola mala praxis. Ellos tienen el monopolio de la fuerza, pero cuando se saltan los protocolos pierden ese monopolio y rompen el contrato que los ciudadanos han firmado con el Estado. Los manifestantes, hartos de las mala prácticas y abusos policiales han decidido responder, igual que el movimiento Black Lives Matter hizo ante los asesinatos de ciudadanos afroamericanos por parte de la policía. Esperemos que no se cumplan los malos presagios, pero la violencia policial está cada vez más cerca de causar algún muerto entre los manifestantes. De momento ya han vaciado varios ojos de manera impune.

Parece que las Brimo están pagando contra los ciudadanos la brillante gestión del Major Trapero durante el referéndum del 1 de octubre. Ellos seguramente habrían preferido juntarse con sus «compañeros» de la Guardia Civil y la Policía Nacional mientras apaleaban a la población indefensa, sea por ideología, o más probablemente, por corporativismo.

El nuevo Govern tiene que tomar cartas en el asunto y desarticular esta unidad del cuerpo. No se puede permitir esta violencia, las mala prácticas y las amenazas políticas. O el Govern toma el control de las Brimo o hay un riesgo de que se rompa la paz social en Catalunya.

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