El españolismo fracasa en su intento de convertir los Juegos del Mediterranio en sus Juegos Olímpicos de Hitler de 1936

Estadio vacío. Silbidos al President elegido democráticamente por los catalanes y aplausos a un rey impuesto por el franquismo. Silbidos contra la delegación de Kosovo, que España todavía no reconoce como Estado, participación del ejército con abundantes banderas españolas. Y la gente se pregunta ¿Así es Catalunya? La respuesta es que no.

Se han filtrado informaciones que indican una manipulación clara en la entrega de entradas que los organizadores enviaron a asociaciones españolistas de manera gratuita a cambio de mostrar su españolidad en el estadio. Se entregaron entradas a la asociación cercana a la extrema derecha Societat Civil Catalana, a las Casas de Andalucía, Aragón y Extremadura,… Todo esto a cambio de insultos al President Torra y aplausos al Rey.

En declaraciones hechas en RAC1 el propio Govern de la Generalitat ha afirmado que se le denegaron entradas por estar todas vendidas, cosa que se demostró totalmente falsa. Incluso las federaciones catalanas pidieron tener un porcentaje de entradas que fueron denegadas. Se tenía que controlar quien entraba, como Hitler ya hizo en sus Juegos Olímpicos de 1936.

A España le ha faltado una Leni Riefenstahl que lograrar dar algún tipo de valor a la ceremonia que quedó como una performance españolsita de cuatro inadaptados que desearían la muerte de su madre por una entrada gratis y una bandera española. El evento ha quedado tan distanciado de la sociedad tarragonense que los estadio están todos vacíos y la repercusión es prácticamente nula.

Los catalanes que sí que representan a Tarragona, los que nadie regaló nada, estaban fuera del estadio en una gran concentración de rechazo a la figura del Rey, que el 3 de octubre defendió la violencia policial contra catalanes. Al final la propaganda tiene un límite y ayer toda Catalunya vio como la propaganda española hacia el ridículo, una vez más.

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