Incluso Manuel Valls se aleja de Ciudadanos por considerarlos ultras y freaks

La llegada de Manuel Valls a las municipales está cada vez más cerca. Lo que no está claro es cómo y con quién se va a presentar. Tampoco está claro quién va a pagar su candidatura pero probablemente el IBEX, los herederos del franquismo e incluso presupuestos de las cloacas del estado deben estar detrás de esta candidatura.



Lo que parece más sorprendente es que Valls ha decidió alejarse de manera notable de Ciudadanos, el partido que primero le abrió las puertas. Parece que sus asesores le han explicado la realidad que desde París no se ve tan claramente: Ciudadanos es una partido ultra españolista, con toques fascistas, cercanos a los sectores más violentos y freaks de la sociedad catalana. Valls, un hombre que echó a 10.000 gitanos de Francia sin que le temblara el pulso, que aparece sin miedo alguno en manifestaciones organizadas por la extrema derecha (SCC) considera que Ciudadanos es un partido demasiado ultra.

El ex primer ministro francés quiere llegar a Barcelona con una alfombra roja, apoyado por los sectores burgueses que pretenden engañar a los inocentes votantes de las clases bajas procedentes de la inmigración española para hacerse con el poder y así convertir Barcelona en una ciudad provinciana, siempre por detrás de Madrid y Paris, las dos ciudades que mejor representan lo que Valls significa. Pero las cosas no van a ser fáciles, Ciudadanos se puede repensar esta candidatura, no tanto por el poder que pierden sino por el hecho de que demuestran no tener ninguna propuesta de ciudad, su única propuesta es el anti catalanismo. Por otro lado, difícilmente los otros partidos españolista van a sumarse a una candidatura como la de Valls, un hombre que no ha vivido nunca en Barcelona y desconoce tanto la ciudad como el país.

Incluso su familia no recibe a Valls con demasiada alegría. Su prima confesó en una entrevista que mejor haría presentándose al Ayuntamiento de Paris y que aquí no se le necesita.

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