“La Constitución española es una puta farsa”

El día que se celebran cuarenta años de la Constitución española el Estado vive su mayor crisis de legitimidad en democracia. El Estado español ha usado una lectura estricta y retrograda de la Constitución para acabar defendiendo los mismos valores que defendía el dictador Francisco Franco, pero ahora bajo una falsa imagen de democracia.



La Constitución que sirve para mantener los privilegios de los franquistas, para salvar bancos y grandes fortunas, para mantener los privilegios de la Iglesia mientras hunde a las clases trabajadoras, ahoga las diversas culturas existentes en el estado y elimina la democracia para aquellos que no creen en una, grande y libre.

La Constitución, como ayer dijo Adrià Carrasco “es una puta farsa”. Ahora mismo los máximos defensores de la Carta Magna son los que en su época se opusieron a ella por franquistas. La Constitución debería ser el punto de inicio para encontrar soluciones, no el punto final donde todos los anhelos de más democracia, justicia y libertad quedan frenados.

La Constitución ya no sirve. Pero el problema no es solamente la Constitución, el problema es España y los españoles, que en breve entregaran el Estado a la extrema derecha representada por Casado, Rivera y Vox. ¿Quo vadis España?

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