La justicia Alemania destroza el montaje del sistema de poder españolista contra el President Carles Puigdemont y descarta definitivamente el delito de rebelión

Hace pocos meses el españolismo estaba de lo más contento por la detención del President Carles Puigdemont en Alemania. Los ciudadanos españoles estaban de los más optimistas escuchando a sus políticos y a la prensa amiga, que es casi toda. Justo ahora el varapalo que se han llevado ha sido espectacular y ha explotado por fin la gran mentira en la que habían vivido hasta ahora.


La justicia alemana ha confirmado hoy que los delitos de sedición y rebelión que el juez Llarena imputa al President y a los otros presos políticos no existen, son inventados y no hay indicio alguno que lo demuestre. Los dos principales delitos de los que se acusan a los políticos catalanes quedan anulados en Alemania y en breve también en Bélgica y Escocia. La situación de la justicia española es muy compleja. Una vez les haya pasado la rabieta y el ridículo que han vivido pueden intentar aceptar la extradición por un delito menor como es la malversación, también muy difícil de demostrar, o retirar la euoorden. Ambas situaciones dejan al descubierto la arbitrariedad, la manipulación del sistema y la poca independencia judicial española.

El españolismo se ha tomado la decisión como una gran derrota. Mientras que en el PP piden directamente al Presidente Sánchez abandonar el espacio Schengen los energúmenos de Ciudadanos hablan de canallada e insultan a los jueces alemanes. Lo que todavía queda por esclarecer es el delito de malversación que tanto Montoro como M. Rajoy negaron categóricamente en sede parlamentaria. Parece complicado que los jueces puedan condenar al President Carles por un delito que los encargados de controlar las finanzas catalanas antes, durante y después del referéndum lo niegan. Por otro lado, entrando en temas más jurídicos, la malversación se produce cuando se gasta dinero para cometer delitos, al eliminarse los delitos de sedición y rebelión parece difícil poder demostrar esta malversación.

Europa ha dado la puntilla a la justicia española y a todo un relato creado por jueces, políticos y prensa amiga. Son muchos los que deberían esconderse durante un tiempo después de haber jugado con la vida de políticos catalanes. La arbitrariedad de la justicia española es propia de una semidemocracia o una dictadura directamente, y una vez más hoy ha quedado demostrado.

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