La «justicia española» busca impedir que la Generalitat salve vidas en Lleida

Ya estamos acostumbrados a resoluciones totalmente incomprensibles de la justicia española, que tiene poco de justicia y mucho de española. El día de hoy hemos visto como la fiscalía (la que te lo afina) y una jueza han decidido impedir el confinamiento de Lleida y otras siete localidades de la zona en una decisión no solamente extravagante sino muy peligrosa ya que pone la vida de miles de personas en peligro.

Una vez más la Generalitat ha actuado con liderazgo tomando una decisión sumamente difícil como era volver a ordenar el confinamiento para miles de personas. Ya hizo lo mismo al inicio de la pandemia con Igualada y sus alrededores y, oh sorpresa, en esa ocasión ni fiscalía ni jueza actuaron. En esa ocasión se frenó el foco de contagio y se evitaron centenares de muertes.

Ahora las cosas son distintas y la juez ha actuado para proteger la imagen del Gobierno. Durante la pandemia el Gobierno de Pedro Sánchez ha demostrado ser lento de reflejos y tener miedo a tomar decisiones difíciles. La pésima gestión de La Moncloa, en especial no cerrando Madrid cuando era necesario e indispensable, causó la expansión de la pandemia y, por consiguiente, miles de muertes que se podrían haber evitado.

Ha sentado muy mal dentro del españolismo que la Generalitat haya actuado de manera contundente cuando los números de Lleida son todavía muy inferiores que lo que tenía Madrid al inicio de la pandemia. Parece que para el españolismo y para las estructuras del Estado se debe impedir que la Generalitat haga las cosas mejor, aunque eso signifique tener muchos más contagios y muertos.

¿Ya se puede decir que España mata?

El autoritarismo tiene caras distintas en todo el mundo, pero estrategias parecidas. Se puede hablar de Maquiavelo o de los principios de Goebbels para explicar cómo reaccionó el españolismo al referéndum del 1 de octubre o como lo está haciendo Trump y la extrema derecha americana a las manifestaciones por el asesianto de George Floyd a manos de la policía.

El principal objetivo de todo verdugo es invisibilizar a la víctima, hacer ver que no existe. Lo hemos visto en Catalunya cuando Ciudadanos y los Comandos Arrimadas se pasaron meses arrancando lazos amarillos de las calles y edificios de Catalunya. En los últimos días se ha empezado a ver un movimiento parecido en USA donde supremacistas blancos han empezado a arrancar pancartas y memoriales dedicados a George Floyd.

En España muchos medios buscaron alguna fotografía falsa de la violencia policial el 1 de octubre para así negar la mayor y afirmar que no hubo violencia, que todo fue un invento. Los informes manipulados de la Guardia Civil ayudaron a que esta idea llegara a un gran parte de la población española tan sumamente anti catalana que es incapaz de buscar fuentes independientes para comprobar la veracidad de los hechos. Hace pocos días FOX News dedicó un programa entero a buscar estos bulos que corren por internet para así llegar a la conclusión que sus televidentes ya tienen en la cabeza: la violencia policial no existe, George Floyd estaba cometiendo un delito y tenía un historial peligroso.

¿Seguimos? A parte de hacer invisibles a sus víctimas todo movimiento autoritario que está en el poder tiene, a su vez, la tendencia de actuar de manera contundente y ejemplizadora contra los incitadores de cualquier protesta para evitar futuras movilizaciones. En España se ha visto con la indignante condena al Govern de Catalunya y a los Jordis. Quedan pocas organizaciones internacionales que no se hayan pronunciado en contra de estas detenciones: Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la ONU, Organización Munidal Contra la Tortura,… Esta misma estrategia es la que pretende usar Trump, aunque en una democracia como la americana, esto no será posible. Trump afirmó que se debía meter a los manifestantes 10 años en la cárcel y así no volver a ver esto nunca más. ¿Les suena?

Las similitudes llegan a un punto casi cómic cuando Turmp usa la expresión de la «mayoría silenciosa», tan popular entre el unionismo en Catalunya y Societat Civil Catalana. La verdad es que por lo menos Trump ganó las elecciones cosa que el unionismo no ha logrado en Catalunya en décadas.

Las distintas injusticias en el mundo no se pueden equiparar. Todas son distintas y no tiene sentido jerarquizarlas. Lo que sí que parece equiparable son las estrategias de los verdugos y del autoritarismo. Como cuentan muy bien Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en su libro Cómo mueren las democracias, existe un checklist del autoritarismo, y por desgracia tanto Trump como el Estado español cumplen la mayoría. ¿Ha muerto ya la democracia en USA y España?

Comentarios

A %d blogueros les gusta esto: