Los ataques fascistas en Catalunya desaparecen después de la marcha de los piolines

Después del Referéndum del 1 de octubre y de la llegada de miles de policías y Guardia Civiles bajo el grito de “A por ellos” y “Que nos dejen actuar” se empezaron a hacer habituales los ataques fascistas en Catalunya. Empezaron en las manifestaciones españolistas donde los fascistas participaban con total impunidad en esos actos provocando peleas, destrozos y insultando los balcones donde había esteladas. Estos actos se empezaron a reproducir en pueblos y ciudades de todo Catalunya, especialmente durante la campaña electoral de las elecciones del 21 D. Normalmente se trataba de seguidores de Ciudadanos aunque no siempre se identificaban de una manera tan clara.

Lo más curiosos es que des de que los piolines se fueron del puerto de Barcelona y de los hoteles catalanes, el número de este tipo de agresiones fascistas ha bajado de manera impresionante, casi totalmente. Puede ser una simple casualidad, puede ser que los violentos españolistas se sintieran protegidos por estas mismas fuerzas de seguridad o, incluso, que alguno de estos policías estuviera involucrado en alguno de los altercados. No sería de extrañar comprobando como un Inspector que tenía a 250 antidisturbios a su cargo organizó una trifulca en un bar de Barcelona ya que pensaba que el camarero hablaba en catalán, cuando en realidad hablaba italiano. También vimos a el portavoz de un Sindicato de Policía participar en la manifestación organizada por fascistas en Atocha para recibir a los políticos catalanes que iban a declarar.

En definitiva, en Catalunya queremos a los fascistas y a los policías lejos, lejos. Y al CNI y a sus confidentes también

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