Manuel Valls, cada vez más cerca de los asesinos de Charlie Hebdo y más lejos de los muertos

A veces hay casualidades que parecen creadas por los mejores guionistas de Hollywood, y hoy ha sido uno de esos días.

Todo empieza cuando en la entrega de un premio literario, el escritor premiado decide tener un recuerdo por los presos políticos y los exiliados, como haría cualquier persona con un poco de humanidad en su alma. Ante esta muestra de dignidad y libertad de expresión del escritor, Manuel Valls reaccionó de una manera esperpéntica, rozando el ridículo.

El ex político de izquierdas reaccionó como los peores elementos de su actual partido Ciudadanos y otros miembros de la extrema derecha. Valls no solamente reaccionó de malas maneras al discurso, sino que también interpeló a la delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera, para que actuara. ¿Qué pretendía Valls? ¿La detención del escritor que había hecho uso de su libertad de expresión? ¿Pretendía que sufriera la misma injusticia por la que están pasando los presos políticos y exiliados?

Pero lo más curioso de este hecho es que el mismo día el propio Valls recordaba en su Twitter los asesinatos de los valientes periodistas y dibujantes de Charlie Hebdo. Valientes porqué se enfrentaron a los totalitarios que querían limitar su libertad de expresión a través de las amenazas, y que les acabó costando la vida.

En este caso Manuel Valls se ha colocado al lado de los asesinos, al lado de los que amenazan a los que expresan libremente ideas que no le gustan. Evidentemente Valls y Ciudadanos no han causado muertes, per ya han robado años de vida a todo el Gobierno de Catalunya.

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