Salvamento Marítimo ignora la llamada de emergencia del Maresme durante horas

Parece que el Ministerio de Fomento no respondía a las reiteradas llamadas de distintos ayuntamientos de la costa catalana. La alcaldesa de Montgat, Rosa Funtané, pidió varias veces ayuda a Fomento, responsable de atender las emergencias marítimas a través del equipo de salvamiento Marítimo. Después de que la madrugada del martes se recibieran varias llamadas de vecinos de Badalona y Montgat que avistaban una ballena muerta en la playa.  


Efectivamente corresponde a Salvamento Marítimo, adscrito a Fomento, salvaguardar las asistencias en la mar, proteger el medio ambiente marino, potenciar la seguridad y ayudar al control del tráfico marítimo. Y es que tratándose de un animal de dimensiones tan grandes (hasta 13 toneladas), resulta complicado que un ayuntamiento como Montgat pueda hacer frente a la evacuación de la ballena. Como explicó Funtané, no disponen de vehículos ni maquinaria especifica para resolver estos tipos de rescates y le preocupaba el impacto económico y medioambiental que la situación podía desencadenar. Se lamentó que “ninguna administración quiere hacerse cargo el tema.”

Se movilizaron hasta la playa agentes rurales, técnicos del área metropolitana de playas, agentes locales y miembros del Seprona que estuvieron trabajando sin parar para encontrar una solución: “El animal ha quedado en una zona complicada y estamos mirando si se saca por mar o por tierra”, explicaron.  

No fue hasta ayer por la mañana que se recibió la primera respuesta de Salvamento Marítimo. El Ministerio no ha dado ninguna explicación del porqué del retraso de reacción de la emergencia. Tampoco la razón por la cual se ha ignorado la necesidad de los ayuntamientos afectados durante tantas horas.

Se supone que les corresponde proteger los 1.500.000 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a tres veces el territorio nacional para prestar un servicio público de emergencias en la mar. Sin embargo, la pobre ballena tuvo que pagar el coste de morir en una playa catalana.

Después de la retirada del animal, se ha decidido que va a ser incinerada ya que su estado de descomposición impide que sus restos puedan usarse para estudios marinos.

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