Si te consideras catalán ni puedes ni debes animar a la Selección Española

En muchas zona de Catalunya se escuchan más celebraciones cuando pierde la Selección Española que cuando gana. Solamente en algunas zonas de Tabàrnia donde la inmigración española sigue inadaptada se celebran los goles de la Roja con pasión. Un ejemplo claro del poco interés que el combinado español despierta entre catalanes es que sólo dos mil personas fueron a ver el partido en la pantalla gigante del Camp de l’Àliga. Pantalla pagada por un empresario ultra españolista de Madrid y donde se escucharon gritos de “Puigdemont a prisión” y el Cara el Sol, a parte de pitar el himno de Portugal sin disimulo.



Muchas veces se acusa a los catalanes y barcelonistas de politizar el fútbol, pero ¿qué hay de más político que el deporte?¿Qué deporte es más político que el fútbol y el Mundial? Nadie en su sano juicio puede considerar el Mundial como sólo deporte, y si no es sólo deporte es lugar adecuado para manifestar posiciones políticas.

Parece increíble que un catalán anime a una selección cuyos aficionados cantan permanentemente “polaco el que no vote”, o que en Catalunya ataquen viviendas con banderas catalanas en el balcón después de los partidos, o que canten el Cara el Sol. Un catalán no puede apoyar al equipo de la Federación Española, la misma que prohíbe esteladas y camisetas amarillas en la final de copa, o intenta impedir que el equipo femenino azulgrana celebre su título con una senyera. Los catalanes no pueden apoyar al equipo de un Estado que tiene a su President y Vicepresident en el exilio o encarcelado. Un catalán no puede más que sentir rechazo a una selección que quiere limpiar la cara de un estado cada vez más autoritario.

Hitler quiso limpiar la cara del nazismo con los JJOO, la dictadura argentina con Maradona y la albiceleste,… Los casos son infinitos: los negros de Suráfrica no animaban a la selección de Rugby durante el apartheid aunque jugara algún jugador negro, muchos ciudadanos árabes de Israel no animan a la selección israelí y los kurdos no animan a Turquía. Incluso los napolitanos decidieron animar a Argentina frente a Italia por considerar que Maradona había hecho más por la ciudad que su propio estado.

Ha llegado el momento de que todos los catalanes rechacen a una selección que representa racismo, violencia, autoritarismo, y que bajo su bandera hay presos políticos y exiliados. Catalunya tiene que decir no a la Selección Española.

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