El Tribunal Supremo mantiene secuestrados a nueve catalanes sin tan siquiera pedir rescate

Los pocos que pensaban que un cambio de gobierno en el Estado Español cambiaría el destino de los presos políticos hoy han visto frustradas sus esperanzas. La prisión provisional de los nueve catalanes no es un tema exclusivamente del juez Llarena o del PP, es responsabilidad del Estado Español en mayúsculas: de su sistema judicial, policial, de todos los estamentos políticos, llegando hasta el Presidente Sánchez, los medios de comunicación y la enferma sociedad española en general.



Esta misma semana hemos visto como un asesino y violador recibía un permiso penitenciario, como los miembros de la Manada seguían libres una vez declarados culpables, o los fascistas del asalto a la Blanquerna siguen en sus casas con sus vidas, al igual que el policía que rompió la nariz a un periodista en medio de la calle,… mientras los políticos y líderes independentistas siguen en la cárcel.

El Tribunal Supremo parece no haber reaccionado ante la impresionante bofetada que la justicia europea ha dado al Estado Español, después de que los jueces alemanes ni tan siquiera vieran indicios de rebelión o sedición en el juicio al President Puigdemont.

La prisión provisional es muy grave, pero más grave es comprobar que los rehenes no van a tener un juicio justo en el Estado Español. Esperemos que sea un juicio público y que toda Europa y el mundo (España no, ya que sus medios lo esconderán) vean que España no ha cambiado tanto desde el franquismo y que los hijos y nietos de los líderes del movimiento siguen moviendo los hilos en un Estado autoritario y casi dictatorial.

¿Qué reacción esperan de los ciudadanos catalanes? Somos malpensado y creemos que en realidad esto es lo que quiere España: un levantamiento violento, esta vez sí, para acabar, literalmente, con el independentismo.

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