Mientras Trump enjaula a niños, España enjaula a los padres

Se está viviendo un gran movimiento ciudadanos de repulsa a nivel mundial contra Donald Trump y la política inmigratoria de los Estados Unidos. Trump ha tenido que hacer marcha atrás derogando una ley que permitía separar a los hijos de sus padres al entrar ilegalmente en el país. La gente sensata criticó con dureza la medida mientras los legalistas simplemente decía: “se está cumpliendo la ley”.

En España también se están separando familias de una manera inaceptable, pero en este caso solamente levanta rechazo en Catalunya, ya que la sociedad española sigue anestesiada por el fanatismo y contra los catalanes todo es válido. Los presos políticos llevan meses encarcelados sin juicio, sin pruebas y en algunos casos ni tan siquiera indicios de haber cometido ningún delito.

Un caso paradigmático del drama que viven algunas familias es el de Jordi Cuixart con un hijo de menos de dos años del que su padre se ha perdido más de ocho meses. ¿Su delito? Desconvocar una manifestación delante de la sede de la Conselleria de economía.

El objetivo del Gobierno Español es el mismo que el de Donald Trump, dar ejemplo y desincentivar que alguien sea independentista. La diferencia entre Trump y Pedro Sánchez y el trio del 155 es que Trump ha dado marcha atrás por razones humanitarias y morales, mientras que los fanáticos españoles siguen diciendo que es la ley y gritando: “Puigdemont a prisión”.

Ya es hora que los españoles empiecen a analizarse a si mismos y a su sistema autoritario antes de mirar y dar lecciones al extranjero.

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