Víctor Amela (LV) se mofa del sufrimiento de los presos políticos y pide prisión provisional por pintar unos lazos amarillos

El españolismo ha demostrado ser muy poco humano ante la tragedia de nueve familias con sus padres, madres, hermanos o parejas secuestrados por el Estado Español, y otros tantos viviendo a miles de kilómetros de casa por un sistema judicial corrupto. Ante esta situación una parte del españolismo ha optado por la violencia, y la otra ha optado, cosa aún peor, por la mofa constante. Un ejemplo de este segundo grupo es Víctor Amela, periodista de La Vanguardia, uno de los periódicos que más ridiculiza la profesión de periodista en Catalunya.



En un tweet asqueroso, lleno de odio, de humor sin gracia, de manipulación y de, por qué no decirlo, de coeficiente intelectual bajo, Amela ha afirmado que los autores de unas pintadas a favor de la libertad de los presos políticos se merecían prisión provisional. Nos sorprende, que ante estas bromitas de mal gusto que hacen los que se saben protegido por el sistema no haya dicho que los autores se merecían subir a un tren dirección a Auschwitz.

Nos parece complicado que alguien pueda defender la prisión provisional de los presos políticos. Nos sorprende que un periodista de La Vanguardia se atreva a hacer un broma de este calibre, llena de odio e injusticia. E incluso nos sorprende (o no) que a estas horas La Vanguardia no haya despedido a este energúmeno, como antes ha despedido a otros periodistas por cosas mucho menores.

El gran problema en Catalunya no es las dos posiciones sobre la independencia. El gran problema en Catalunya que genera una gran fractura es la diferencia entre lo humano y lo inhumano (las bestias). Y Amela ha demostrado que su fanatismo político lo ha llevado a ser inhumano, lo que la garantiza subir en La Vanguardia y en los programas sensacionalistas españoles.

Solamente se nos ocurre una palabra sobre Amela: asco.

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